Cristina se casó en diciembre, en una de las iglesias más imponentes de Valencia. Todo en su boda estaba pensado al detalle, desde su llegada velada —elegante y serena— hasta la atmósfera invernal que envolvía cada gesto. La ceremonia tenía la solemnidad de lo clásico, pero también la calidez de las cosas hechas con cariño.
Para ese primer momento diseñamos un vestido sobrio y estructurado, con un corpiño de drapeados trabajados a mano, escote enmarcado y mangas largas en gasa. La cola nacía desde la cintura con fuerza, construida en voile de lana, un tejido con cuerpo pero con movimiento. Un diseño rotundo, pensado para un espacio grandioso y una novia segura de sí misma.
Por la noche, Cristina y Carlos prepararon una sorpresa para sus invitados: un pequeño mercadillo navideño, lleno de luces y detalles. Para esa segunda parte de la celebración, diseñamos un vestido joya, con cuerpo bordado en pedrería de caviar y una falda lencera de caída limpia. El cuello cerrado y la espalda abierta completaban un look sofisticado y muy personal.
📷 Fotografía: Dani Arjones